La Historia del Astillero

La Historia del Astillero

Los inicios del Astillero se vinculan con la tarea de su fundador, Federico Contessi, quien se iniciara en la actividad naval siendo muy joven en su Italia natal donde sus tíos trabajaban en un Astillero constructor y reparador de barcos pesqueros de madera. Federico llega a la Argentina en 1947 con 16 años de edad e inmediatamente se emplea en Mar del Plata desarrollando el mismo oficio.

Al poco tiempo su empleador lo encaminó animándolo a instalar su propio taller naval. Tras los primeros años de trabajo unipersonal en los cuales se dedicó a las reparaciones, se inicia como constructor bajo el nombre de “Astillero La Juventud”e incorpora a varios jóvenes colaboradores y socios, algunos de los cuáles permanecerían trabajando junto a Federico durante toda su trayectoria profesional.

Este primer Astillero fue construido en tierra propia pero alejado del mar, lo cual ocasionaba serias dificultades durante el traslado de las embarcaciones para su botadura. En aquellas instalaciones se construyeron 3 barcos en madera de distintos tamaños, siendo el primero de 22 metros de eslora.

Años más tarde se mudó el Astillero al actual predio de propiedad fiscal pero junto al mar, donde se construyeron nuevas instalaciones y un varadero propio sobre un terreno descampado y espacios ganados al mar. Se constituía así en el primer varadero privado de la costa Atlántica. En el año 1965 se formaliza la nueva sociedad: “Astillero Naval Federico Contessi y Cía. S.A.C.I.F.A.N.” y se prosigue con la construcción de barcos en madera. Se botaron y entregaron un total de 19 unidades de una eslora que variaba entre 26 y 18 metros.

En 1974 un voraz incendio destruye todas las instalaciones provocando pérdidas totales. Inmediatamente y sobre las cenizas, se comienza la reconstrucción pensando ya en modernas instalaciones. En 1977 se inaugura oficialmente parte de la actual planta, donde se construye bajo techo, y es posible trabajar simultáneamente en hasta cinco buques a la vez.  A partir de entonces se modifican todas las pautas de trabajo, aplicándose la tecnología más avanzada en equipamiento, diseño y producción. La embarcación número 20 fue el primer casco que se construye en acero y marcaría el fin de nuestras construcciones en madera, asimismo con este pesquero se inicia un programa de 6 unidades gemelas. El emprendimiento se realizó a pura Fe, sin suscribir contratos previos de venta. Sin embargo muy pronto estas 6 embarcaciones fueron vendidas y su explotación fue todo un éxito.

De este modo se evolucionó hacia la construcción seriada y altamente tecnificada, pero sin perder nunca el cuidado artesanal en cada detalle que caracteriza a la empresa. La premisa fue siempre: “calidad y seguridad puestas al servicio del hombre de mar”. Todas las obras reciben la máxima calificación de los registros internacionales de clasificación como el Bureau Veritas o el RINa (Registro Italiano Navale).

Hasta el año 2016 se han botado 125 embarcaciones nuevas. Se han construido toda clases de buques pesqueros: costeros, de altura, congeladores, palangreros, tangoneros, etc. Pero también se ha incursionado en otros segmentos del mercado naval, destacándose un catamarán turístico con casco de acero, superestructura de aluminio y capacidad para 400 pasajeros. Una embarcación de alta velocidad para el transporte de prácticos – que fue la primera exportación del Astillero – barcos de apoyo, remolcadores y una embarcación para la recolección de residuos sólidos flotantes.

Federico Contessi, trabajó en el taller a la par de sus operarios durante toda su vida, tratando de contagiar su profunda vocación por el buen arte naval a las generaciones futuras. Aún hoy, con 85 años de edad sigue siendo Presidente y alma mater de esta empresa. Nuestro personal ha sido siempre considerado uno de los puntos clave del Astillero, ya que nos preocupamos por combinar la profesionalidad de experimentados operarios con la pujanza de jóvenes y capacitados profesionales.

El otro pilar del Astillero es la permanente inversión en mejorar la infraestructura edilicia, renovar la maquinaria e incorporar nueva tecnología. En el año 2003 se incorporó un moderno pantógrafo computarizado que permitió acelerar los plazos de construcción de las nuevas unidades. Periódicamente se adquieren nuevas máquinas para soldar, tornos, guillotinas, plegadoras, etc. Pero las inversiones no se limitan al área de producción, también en materia de diseño y desarrollo se ha importado un router para hacer los modelos a escala de los nuevos prototipos y un scanner óptico de última generación que permite hacer la reingeniería de dichos modelos.

Por otra parte y simultáneamente con las tareas de construcción, el Astillero continua prestando servicios de reparaciones a la flota pesquera nacional, poniendo en seco una media de entre 60 y 80 barcos por año. Entre esas reparaciones se destacan algunas transformaciones integrales, alargues, cambios de motores y otros trabajos de gran magnitud.